EL TRIGO Y LA CIZAÑA CRECEN JUNTOS.

TRIGO Y CIZAÑA 1 
 
EL TRIGO Y LA CIZAÑA CRECEN JUNTOS,
 
PERO ¿CRECERAN CON LAS EVIDENTES MALAS HIERBAS?
 
Esta parábola fue narrada por Jesús en el año 31 D.C. Jesús le dijo a los discípulos en ese entonces que el trigo y la cizaña crecerían juntos hasta el fin del mundo. Hoy esa declaración se repite a menudo para desalentar a cualquiera que se incline a abandonar la Conferencia General patrocinada por el creciente sistema de apostasía de la Iglesia Adventista. “No se vayan de la iglesia,” es lo que se les dice, “porque el trigo y la cizaña crecerán juntos hasta el fin del mundo.” ¡Pero espera! La Iglesia Adventista del Séptimo Día existe hoy porque se separó de las iglesias protestantes caídas desde 1844. ¿Por qué harían esto si el trigo y la cizaña crecerían juntos hasta el fin del mundo? ¿Y qué de las iglesias protestantes? Ellas existen porque salieron de la Iglesia Católica Romana caída en el poderoso movimiento de la Reforma de principios de los años 1500. Pero ¿cómo pudieron haber hecho eso si el trigo y la cizaña crecerían juntos hasta el fin del mundo? Si aquellos que citan esta declaración hoy estuviesen en lo correcto, de que no debemos dejar la apostasía de la iglesia adventista, entonces eso significaría que todos deberíamos regresar a la apostasía de la Iglesia Católica Romana, que es hacia donde se está dirigiendo toda la apostasía. ¿Por qué?  
 Pero sabemos que Dios condujo a las iglesias protestantes a salir de Roma después de 1517. Y sabemos que Dios condujo a la Iglesia Adventista del Séptimo Día a salir de las iglesias protestantes caídas. Entonces, ¿qué significa el “trigo y la cizaña?”
Aquí está la solución: ¡La cizaña se parece al trigo! Se parece tanto al trigo que es casi indistinguible del trigo a menos que pudiésemos juzgar el corazón. La cizaña no representa a los pecadores abiertos. Es por eso que Elena G. de White escribió: “Cristo ha enseñado claramente que aquellos que persisten en pecados manifiestos deben ser separados de la iglesia; pero no nos ha encomendado la tarea de juzgar el carácter y los motivos.”―Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 50. Aquí vemos que hay una tercera clase de plantas―las evidentes malas hierbas―aquellas que están en pecado abierto. La iglesia debe remover siempre el pecado abierto (las malezas evidentes) de la iglesia, o si no pueden, ellos mismos (el trigo) debe separarse de aquellos en pecado abierto que tienen el control de la iglesia.
Entre los discípulos había cizaña, Judas. Durante  tiempo se pareció mucho al trigo. “Si Judas hubiese muerto antes de su último viaje a Jerusalén, habría sido considerado como un hombre digno de un lugar entre los doce, y su desaparición habría sido muy sentida. A no ser por los atributos revelados al final de su historia, el aborrecimiento que le ha seguido a través de los siglos no habría existido.”―El Deseado de Todas las Gentes, p. 663. No fue sino hasta el final de la última cena cuando Judas dejó a los discípulos para ir a traicionar a Jesús. Judas demostró así mismo ser como cizaña.  
 En la Reforma, las iglesias protestantes dejaron el pecado abierto―(las malezas obvias)―el papa estaba vendiendo el perdón. “Los romanistas se han empeñado en acusar a los protestantes de herejía y de haberse separado caprichosamente de la verdadera iglesia. Pero estos cargos recaen más bien sobre ellos mismos. Ellos son los que arriaron la bandera de Cristo y se apartaron de ‘la fe que ha sido una vez dada a los santos’ (Judas 3).”―El Conflicto de los Siglos, p. 55. Lo mismo sucedió después de 1840, cuando la iglesia adventista salió del protestantismo babilónico (Apocalipsis 18: 4).  
El principio es el mismo. Dios hace responsable a su pueblo si éste apoya el pecado corporativo de la iglesia. “Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados” (Apocalipsis 18: 4). Para poder preservar la verdad, el trigo debe separarse siempre del pecado abierto―las evidentes malas hierbas. Pero la cizaña (no convertida, pero no en pecado abierto) siempre se unirá al trigo en salir de la apostasía. Así, el trigo y la cizaña siempre crecerán juntos hasta el fin del mundo, cuando se revelará el verdadero carácter de la cizaña. Entonces, los mensajes de los 3 ángeles, harán el trabajo de separación final, no los hombres. La parábola del “trigo y la cizaña” no tiene nada que ver con la separación del pecado abierto o del pecado corporativo.